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CAMBIO DE RESIDENCIA DEL MENOR AL EXTRANJERO

02-12-2014

Frecuentemente se nos plantea el caso de que los padres de un menor se separan o divorcian y se establece un régimen de guarda y custodia de aquéllos respecto de éste o un plan de parentalidad si estamos en Cataluña. En estos supuestos normalmente se reconoce que para que se pueda producir el cambio de país de residencia del menor será necesario o bien el consentimiento de ambos padres o bien que lo decrete el Juez competente.

Cuando no existe Sentencia estableciendo ningún régimen de guarda y custodia podemos afirmar que, aunque se pueda denunciar el hecho como secuestro internacional y de hecho exista legislación abundante al respecto que se supone que da cobertura y persigue a quien se ha llevado el niño, la realidad es que en cuanto se comprueba que quién se lo ha llevado es uno de los padres en España se decreta el archivo del caso.

También es muy habitual que planteada la necesidad o el deseo del progenitor que ostenta la guarda y custodia del menor de mudarse a otro país para intentar hallar el modo de ganarse la vida o de volver a su país de origen porque “aquí ya no le queda nada” y en él tiene a su familia y más proyección de futuro, el progenitor con quien no vive dicho menor se niegue a dar esa autorización. Normalmente es así porque si se va el hijo a otro país es casi imposible mantener el mismo contacto frecuente y relación que se puede tener cuando se reside en la misma ciudad o provincia.

Es en estos casos a los padres no les quedará otra solución que la de acudir delante del Juez para que éste determine, siempre en el mayor beneficio e interés del hijo menor, si es más conveniente hacer que siga viviendo en España o si permite que el progenitor custodio se lo lleve y se instalen en el extranjero.

 Y aún más, que el que el padre no custodio, es decir, que se queda en España tenga medios y habilidades necesarias para tener la guarda y custodia del niño no implica que por ello se tenga que privar de la guarda al otro progenitor con quien, normalmente, el menor habrá creado unos vínculos afectivos más estrechos favorecidos por la convivencia.

Marta Segura García-Consuegra

Equipo Jurídico Antonio Segura Abogados